Madre María Ana Alberdi, con hábito religioso negro y azul, sosteniendo un crucifijo en una mano, en un fondo desenfocado.

«Madre enséñame a orar como lo hacías tú»

En su larga vida religiosa Madre María Ana Alberdi, fue llamada por el Señor a ejercer el papel de madre para muchas monjas de la Orden de la Inmaculada Concepcion. Ella fue conocida como «Madre Ana» una de sus frases con la que más se le recuerda es esta: «Madre enséñame a orar como lo hacías tú».

Madre María Alberdi Echezarreta nació en Azcoitia (Guipúzcoa) el 3 de mayo de 1912. Huérfana desde muy pequeña, fue criada junto a su hermano mellizo —que más tarde sería misionero jesuita— por sus tíos. A los 19 años ingresó en el monasterio concepcionista de La Latina, en Madrid, donde vivió entregada a la oración y al servicio de la comunidad.

Un testimonio de santidad

Madre María Alberdi Inicio su noviciado en 1932 en el Monasterio de la Concepción Franciscana en La Latina, Madrid. Sus votos perpetuos los hizo en 1936. La guerra civil en España obligó a toda la comunidad religiosa a abandonar el monasterio; por fortuna encontraron refugio en un asilo. Una vez terminada la guerra, lograron volver a su casa.  

Durante 34 años ejerció como abadesa del monasterio de La Latina, guiando la vida de sus hermanas. Su labor se distinguió por la fidelidad al carisma concepcionista, la dedicación constante a la formación espiritual y la apertura a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo. También fue presidenta de esta federación durante 19 años.  Ella fue una mujer que supo guiar con caridad y dulzura su comunidad de La Latina y de la federación, hacia la renovación indicada por el Concilio Vaticano II. 

Fue una persona muy sencilla. Hay tres cualidades que siempre la distinguieron: la humildad, el espíritu de oración y la caridad. Solo así puede entenderse como llevo con gran talento y buena gestión el trabajo como abadesa en su monasterio y la presidencia de esta federación. Por su fuera poco, también fue elegida como Maestra de Novicias, algo de lo que se sentía incapaz, pero enseguida lo asumió con gran responsabilidad. 

Madre Ana fue una enamorada de la Inmaculada Madre de Dios. La imitó y fue para las hermanas maestra de oración, fidelidad y contemplación. «Nunca debemos mirar a la Santísima Virgen como una realidad aislada, encerrada en sí misma y con valor propio. La grandeza de María consiste en ser Hija del Padre, Madre del Hijo y Tabernáculo del Espíritu Santo», decía al hablar de María, quien fue para ella el camino seguro que conduce a Jesús. 

El testimonio de Madre Alberdi se resume en una vida de entrega total al Señor. Su ejemplo de fe, humildad y servicio la convirtió en referente de santidad cotidiana, vivida en silencio y en fidelidad al Evangelio.

Falleció en Madrid en 1998, dejando tras de sí una huella profunda en la Orden de la Inmaculada Concepción. La Iglesia reconoció su vida ejemplar al abrir la causa de beatificación y canonización. Hoy, su memoria sigue inspirando a quienes buscan vivir con sencillez, confianza en Dios y amor a la Virgen María.

Cabe destacar que la Postulación General de la Orden Franciscana, anunció a finales del 2024, que por unanimidad los consultores teológicos votaron a favor del proceso de beatificación de la Madre María Ana Alberdi. Se abre así un proceso de esperanza que conlleven al reconocimiento de las virtudes heroicas de la Sierva de Dios.

En la actualidad sus hijas del Monasterio de La Latina, trabajan  incansablemente por difundir su legado, apoyar su causa y recogen los testimonios, gracias y favores recibidas por parte de Madre María Alberdi alrededor del mundo. Aquí os dejamos los datos de contacto con esta comunidad religiosa.

Gracias y favores

Favores y envíos de donativo

M. Abadesa, Concepcionistas Franciscanas.

Calle Toledo 52, 28005 – Madrid

Teléfono: +34 91 365 56 82

EmaiL: anaalberdi11@hotmail.com

Banco Santander

Concepcionistas Franciscanas – Beatificación Madre Ana.

IBAN ES49 0075 7007 8606 0708 5159