Monasterio de Guadalajara
El Monasterio de la Santísima Trinidad y Purísima Concepción de Guadalajara comenzó en 1867, cuando por orden del cardenal arzobispo de Toledo, fray Cirilo Alameda, la Sierva de Dios, conocida como Madre Patrocinio de las Llagas, recibió el encargo de establecer una nueva comunidad de Concepcionistas Franciscanas Descalzas en el antiguo convento de los Carmelitas Descalzos de Guadalajara.
Tras años de fundaciones y viajes, Madre Patrocinio aceptó la misión y, junto con un grupo compañeras procedentes del Monasterio de Aranjuez, llegó a Guadalajara el 3 de octubre de 1867, siendo recibida solemnemente por autoridades y vecinos. Sin embargo, el convento se encontraba en estado ruinoso debido a la exclaustración de 1836: la iglesia estaba profanada, las capillas dañadas y el edificio muy deteriorado.
Gracias a donativos de familias, benefactores y de los reyes, Francisco de Asís e Isabel II, se emprendió la restauración del templo. Se colocó en el altar mayor un cuadro de la Santísima Trinidad, del pintor Francisco Madrazo y la imagen de la Virgen del Olvido en un precioso camarín.
Finalmente, el 19 de marzo de 1868, festividad de San José, la iglesia fue reabierta al culto con una solemne celebración que reunió a autoridades civiles, religiosas y a un gran número de fieles. Acontecimiento que fue muy destacado por la prensa local.
Principales acontecimientos históricos
El monasterio está ubicado dentro del casco histórico de Guadalajara. Tras su fundación, la comunidad vivió momentos difíciles marcados por persecuciones y exilios. Con la revolución de 1868, Madre Patrocinio y varias religiosas tuvieron que huir a Francia, donde permanecieron nueve años, tiempo en el que abrieron dos nuevos monasterios en la ciudad de Bellocq. Estas fundaciones se enmarcaron dentro de la labor reformadora y de expansión de la Orden de la Inmaculada Concepción.
Durante la Guerra Civil de 1936, el convento volvió a ser asaltado y destruido. Las hermanas escaparon vestidas de seglares, logrando salvar la imagen de la Virgen del Olvido. Tras varios refugios, vivieron en Jabalera, Cuenca hasta el final del conflicto.
En 1939 regresaron a Guadalajara, encontrando el convento devastado y ocupado. Con la ayuda de bienhechores y autoridades, comenzaron su restauración y reabrieron la iglesia al culto el 13 de agosto de ese mismo año. Finalmente, en 1942, el convento fue devuelto oficialmente a la comunidad, que pudo retomar plenamente su vida monástica.
En la actualidad, esta comunidad está formada por cinco hermanas, que trabajan impulsando la causa de Madre Patrocinio con mucha dedicación. Tanto es así, que hay una religiosa mayor, que con cariño y suma responsabilidad, atiende la correspondencia física y digital que llega de procedente de todas partes del mundo. Ella responde de manera personal a cada correo.
Además, las hermanas realizan un trabajo entrañable que, aunque pueda parecer sencillo, tiene un gran valor. Se dedican a labores de costura, especialmente a arreglos de bajos, modificaciones y adaptaciones de prendas de vestir, ofreciendo un servicio cercano, humano y de ayuda económica para las familias del lugar.
En 1957 el monasterio se incorpora a la Federación Descalza de San Gregorio, cuando ésta se suprime, pasa a formar parte de la Federación de Santa Beatriz de Silva-Castilla el 6 de febrero de 2008.
Monjas destacadas en el Monasterio de Guadalajara
Además de Madre Patrocinio, hay dos monjas que ocupan un lugar privilegiado en la historia de este monasterio.
Sor Isabel de Jesús Alemany
Ella nació en Madrid en 1848. Desde niña mostró una profunda vocación religiosa y un gran talento para las letras. Ingresó en las Concepcionistas Franciscanas Descalzas de Aranjuez y, en 1867, se trasladó junto con Madre Patrocinio a Guadalajara. Estuvo con ella en el destierro en Francia donde actuó como su intérprete.
Al volver a España, Madre Patrocinio la nombró su secretaria, cargo que desempeñó hasta la muerte de la fundadora. Más tarde quedó afectada por una parálisis. Sin embargo, sor Isabel continuó escribiendo y dedicó su vida a impulsar el proceso de beatificación de Madre Patrocinio, reuniendo miles de firmas en España, Bélgica y América, así como organizando y documentando información para la causa.
Profundamente devota de su Madre Fundadora, redactó también materiales biográficos que dejó preparados antes de su muerte. Ella falleció con serenidad y plena conformidad con la voluntad de Dios.
Reverenda Madre Laura del Patrocinio (1873–1961)
Madre Laura del Patrocinio, sobrina de la Madre Patrocinio, compartió con ella vocación y comunidad. Se educó a su lado desde niña y heredó su espíritu de fidelidad y observancia religiosa. Profesó durante 70 años y fue pieza clave en la construcción del actual Monasterio de Guadalajara, impulsada por el cardenal de Toledo,Victoriano Guisasola y Menéndez.
Tras la destrucción del convento en la Guerra Civil de 1936, trabajó con gran celo para su reconstrucción. Puso mucho empeño especialmente en la iglesia, logrando verla restaurada en 1939. Su inteligencia, fortaleza y profunda vida espiritual la convirtieron en una de las piezas fundamentales de su comunidad religiosa.
Documentos conservados en el Archivo de Toledo destacan su santidad y sugieren que merece abrirse su proceso de beatificación. Falleció a los 88 años, plenamente confiada en Dios.
A continuación te invitamos a que visites la página web de Madre Patrocinio y conozcas más sobre las virtudes de esta mujer de fe, su vida entregada a Dios y el legado espiritual que dejó en el Monasterio de Guadalajara y la Orden de la Inmaculada Concepcion.







Monasterio de la Santísima Trinidad
Plaza del Carmen, 2, 19001 Guadalajara, España.
Tfno.: 34+ 949 22 58 65
E-mail: madrepatrocinio.oic@gmail.com
